Las leyes a煤n vigentes y sancionadas todas por unanimidad en la legislatura nacional establecen que la defensa nacional es el 谩mbito exclusivo de injerencia de las Fuerzas Armadas, desarticula las prerrogativas previas en materia de seguridad e inteligencia interior y regula con car谩cter de excepcionalidad y por un tiempo acotado su eventual intervenci贸n en la 贸rbita de la seguridad interior, delimitando situaciones muy espec铆ficas:
• El caso de una agresi贸n armada dentro de la propia jurisdicci贸n militar
• La petici贸n de apoyo log铆stico por parte del Comit茅 de Crisis bajo disposici贸n del Ministerio de Defensa
• El desborde sobrepasado o conmoci贸n del sistema de seguridad interior con previa declaraci贸n de Estado de Sitio por parte del Congreso.
Estas pautas fortalecen el concepto de que el objeto de la defensa nacional es “la soluci贸n de aquellos conflictos que requieran el empleo de las Fuerzas Armadas, en forma disuasiva o efectiva, para enfrentar agresiones de origen externo”. Recordemos, adem谩s, que las amenazas de origen externo son las que pueden ejercer otros Estados. La polic铆a o las fuerzas intermedias fueron creadas y est谩n entrenadas para administrar la fuerza que el Estado despliega en su territorio.
Esta delimitaci贸n de la funci贸n de las fuerzas de seguridad y las de defensa se ha mantenido relativamente estable y los intentos de suprimirla han sido en estas 煤ltimas tres d茅cadas impedidos por las diferentes oposiciones.
El fantasma del narcotr谩fico y el terrorismo han sido argumentaciones que debemos descartar dado que las experiencias de militarizaci贸n para combatir el narcotr谩fico han generado escenarios de violencia creciente, que luego son dif铆ciles de desmantelar, y no logran el supuesto fin perseguido. Caso emblem谩tico es lo generado en Colombia y M茅xico.
La intervenci贸n militar en cuestiones de seguridad interna ha generado:
• Fracaso en la soluci贸n del problema de seguridad que origin贸 la decisi贸n
• Aumento de la violencia y violaciones a los Derechos Humanos
• Desprofesionalizaci贸n de las Fuerzas Armadas respecto de sus funciones primarias y su degradaci贸n institucional por el incremento sustantivo de hechos de corrupci贸n Entendemos sumamente peligroso que se debilite el principio de demarcaci贸n entre los 谩mbitos de la seguridad y la defensa, ampliar las funciones de las fuerzas armadas, el debilitamiento de la conducci贸n civil de las Fuerzas Armadas y tambi茅n la negaci贸n de la intervenci贸n legislativa ante la formulaci贸n de estas pol铆ticas.
Estas intervenciones (enmarcadas en el discurso gubernamental actual, que de manera expl铆cita o ambigua, desdibuja las responsabilidades de las Fuerzas Armadas en el terrorismo de Estado o plantean que los militares han sido excesivamente castigados por la sociedad argentina y que ya es tiempo de que recuperen el lugar que les ha sido negado) nos preocupan, porque ante el ajuste desmedido, y el retroceso en t茅rminos de Derechos laborales que estamos viviendo, la definici贸n presidencial nos anticipa escenarios de mayor represi贸n ante la protesta social.
Como siempre, ante las crisis econ贸micas y las formulaciones del FMI, la clase castigada y perseguida es la de lxs Trabajadorxs.
Hacemos un llamado de atenci贸n, y apelamos a la responsabilidad de quienes nos gobiernan hoy para que en nuestro pa铆s no volvamos a vivir escenas de violencia institucional pr贸ximas al terrorismo de estado.