Frente a un modelo de ajuste económico y social de creciente desocupación e inflación constante las mujeres vivimos particularmente la violencia económica que precariza las vidas. Las trabajadoras somos jefas de hogar y vemos en nuestra realidad cotidiana como se alteran desfavorablemente las condiciones de vida en relación a la alimentación y la salud.

En el informe Mujeres y Trabajo- Balance 2015-2018 ,elaborado por IDESBA en marzo de 2019, los resultados del análisis indican que:
En la provincia de Buenos Aires hay una gran diferencia de participación en el mercado laboral entre varones y mujeres, en detrimento de las últimas.

Entre quienes participan del mercado laboral, para las mujeres las posibilidades de conseguir un empleo son menores: el estancamiento y la caída de la producción en la provincia de Buenos Aires han repercutido en el mercado de trabajo y los niveles de desempleo de las mujeres aumentaron en mayor medida que para los varones.

La inequidad de género se articula con otras desigualdades: las brechas de género tienden a ser más intensas a menores niveles de educación e ingresos. Entre 2015 y 2018 la desocupación se incrementó más para los estratos de ingresos bajos, siendo el deterioro aún mayor en el caso de las mujeres.

Cuando acceden a un empleo, las mujeres bonaerenses lo hacen en peores condiciones que los varones, en trabajos de peor calidad, con menor protección social y con salarios más bajos. Estas condiciones han empeorado para las mujeres de la provincia, en especial durante el año 2018

Una gran proporción de las mujeres en la provincia de Buenos Aires perciben salarios muy bajos, iguales o inferiores al salario mínimo (SMVM), situación que también se ha profundizado desde 2016.

La decisióndel gobierno de Macri deponer fin a a las moratorias previsionales, una de las políticas más inclusivas de la historia de nuestro sistema de jubilaciones y pensiones, que entre su primer y segunda etapa permitió el ingreso de cerca de 3.5 millones de personas profundiza la perspectivade desprotección social. Atenta contra los derechos de todas las personas mayores, pero en especial de las mujeres.

Las tareas domésticas y de cuidado son trabajo cotidiano para las mujeres, invisibilizado y no remunerado. La distribución social de las responsabilidades y obligaciones en las actividades del cuidado, del hogar y del mercado de acuerdo con un criterio sexual, con gran peso de normas y valores sociales y culturales que feminizan las tareas del cuidado, limita la participación de las mujeres tanto en el trabajo remunerado como en las actividades políticas, culturales, sociales, de formación o de recreación. Se destinan a las tareas no remuneradas casi el triple de tiempo que dedican los varones (6 horas versus 2 horas).

Con el fin de la moratoria, también termina derecho a la jubilación y el reconocimiento de esa labor. El impacto no sólo es económico sino que impacta también sobre las relaciones de poder dentro de las familias. Un persona adulta mayor con independencia económica es una persona que tiene posibilidades de decidir sobre su propia vida.
Los derechos humanos de las mujeres y de las personas LGBTIQ+ no tienen garantías. La falta de políticas públicas integrales fomenta la impunidad de los agresores. No ignoramos que es necesario un profundo cambio cultural, el cual debe ser promovido principalmente por los tres poderes del Estado pero debe tenerse en cuenta quecon la reducción drástica del presupuesto para políticas publicas de género, el incumplimiento de las leyes que promueven el cambio cultural como la ley de ESI y la Ley Micaela asícomo la ley Brisa que garantiza el apoyo económicoa niños, niñas y adolescentes cuyas madres han sido víctimas de femicidio o del cupo laboral trans el gobierno provincial contribuye a que las situaciones se agraven. Asi, las trabajadoras de cooperativas o autogestionarias, las personas con discapacidad, las personas travestis y trans que lograron, producto de la organización y la lucha, programas de protección integral en las situaciones de violencia, el amparo para acceder al derecho a la salud y al trabajo hoy desmantelados o sin cumplimiento, viven atravesadas por la crisis económica.
La igualdad de condiciones en el trabajo dista aun de ser realidad entre todxs lxs trabajadores yl a licencia por violencia de género para las trabajadoras de la administración pública siguen siendo deuda.

El neoliberalismo es desigualdad, y eso las trabajadoras lo sabemos porque lo vivimos todos los días.

Secretaría de Igualdad de Género y Oportunidades
CTA PROVICIA DE BUENOS AIRES